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Dos hombres fallecieron y una tercera persona resultó herida de gravedad tras un ataque armado con armas de fuego la tarde del domingo 8 de enero de 2026 en un callejón de la calle Tomás Larrea, centro de la parroquia Picoazá, cantón Portoviejo, provincia de Manabí, Ecuador, durante el velorio de un hombre asesinado el viernes anterior, en un hecho que involucró a familiares de la víctima velada y generó obstrucción inicial al levantamiento de uno de los cuerpos por parte de allegados.
Detalles del hecho violento
El ataque se registró en el domicilio donde se realizaba el velorio, en Picoazá. Hombres armados llegaron al lugar y dispararon contra un grupo de personas presentes.
Una de las víctimas falleció en el sitio. La segunda fue trasladada a la casa hospitalaria, donde murió posteriormente. Una tercera persona resultó herida y, hasta el cierre de la información, se encontraba en estado crítico.
Según versiones preliminares de testigos, uno de los fallecidos en el ataque sería el padre del hombre cuyo velorio se desarrollaba.
Las otras víctimas también tendrían vínculo familiar con la persona asesinada el viernes en otro sector de Picoazá.

Procedimiento policial y obstrucción
Personal policial acudió al lugar para realizar el levantamiento del cuerpo de uno de los fallecidos. Familiares se opusieron inicialmente al procedimiento.
Los agentes convencieron a los allegados para permitir el levantamiento del cadáver y continuar con las diligencias correspondientes.
La Policía Nacional maneja la información preliminar sobre el caso. Hasta el momento no se han difundido detalles adicionales sobre los agresores o el móvil del ataque.
Contexto de violencia en la zona
La parroquia Picoazá, en el cantón Portoviejo, ha registrado varios hechos violentos en periodos recientes, incluyendo homicidios en vía pública y ataques armados.
La provincia de Manabí continúa entre las jurisdicciones con mayor incidencia de violencia en el país, según registros históricos de la Policía Nacional y el Ministerio del Interior.
El hecho ocurre en un contexto nacional de alta criminalidad, con múltiples casos de sicariato y ajustes de cuentas en cantones costeros.