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Tommy Lynch, un hombre de 42 años originario de Castle Gresley, en Derbyshire (Reino Unido), acudió al hospital tras despertarse con la piel completamente azul, aunque posteriormente se determinó que el color provenía del tinte de unas sábanas nuevas que había usado sin lavar.
Alarma por un cambio repentino en la piel
Según relató Lynch al Southwest News Service, citado por el New York Post, la noche previa se sintió extremadamente cansado y durmió más horas de lo habitual.
Cuando despertó, su compañero de vivienda —quien también trabaja como cuidador— notó que su piel tenía un tono azul intenso, lo que generó preocupación inmediata.
Ante la situación, decidió llevarlo al Hospital Queen’s de Burton, temiendo que el cambio de color estuviera relacionado con un problema de circulación sanguínea o falta de oxígeno.
Evaluación médica reveló la verdadera causa
En el hospital, Lynch recibió oxígeno mientras era evaluado por los médicos.
Durante el examen, un doctor frotó uno de sus brazos con una toallita con alcohol, lo que provocó que el algodón se volviera azul.
Ese momento permitió confirmar que el color de la piel no era un problema médico, sino que provenía del tinte de las sábanas nuevas en las que había dormido durante dos noches.
Tras descubrir la causa, tanto Lynch como el personal médico reaccionaron con sorpresa y terminaron riendo por la situación.
Sábanas nuevas provocaron el inusual episodio
Las sábanas habían sido un regalo de su amigo Del, quien le obsequió un juego tamaño king valorado en 53,84 dólares.
Lynch explicó que no las lavó antes de usarlas, algo que suele recomendarse para eliminar el exceso de tinte de los textiles nuevos.
La primera señal apareció un día antes, cuando notó que sus manos se veían ligeramente azules, aunque pensó que el cambio de color se debía al frío.
Sin embargo, tras dormir 14 horas seguidas, despertó con gran parte del cuerpo teñido de azul.
Un susto que terminó en anécdota
Antes de ir al hospital, intentó lavarse las manos, pero el color no desaparecía, lo que aumentó su preocupación.
Tras la evaluación médica, Lynch llamó a su madre para explicarle que estaba bien. Debido a la mala señal telefónica en el hospital, ella interpretó inicialmente que había ocurrido algo grave.
Una vez aclarada la situación, el incidente quedó como una anécdota inesperada.
Lynch relató que pasó varios días eliminando el tinte azul de su piel, tomando varios baños hasta que el color desapareció por completo.
«Lo primero que hice cuando llegué a casa fue lavar las sábanas. No he vuelto a ponerme azul desde entonces», comentó.