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Urdesa, una de las ciudadelas más tradicionales de Guayaquil, experimenta una transformación progresiva con el avance del soterramiento de cables. Esta intervención urbana apunta a mejorar el paisaje, reducir la contaminación visual y fortalecer el carácter residencial de un sector con más de siete décadas de historia.
En los últimos meses, el Municipio de Guayaquil ha impulsado esta obra como parte de una estrategia integral de regeneración urbana. El proyecto no solo ordena el tendido de telecomunicaciones, sino que también moderniza la infraestructura y optimiza el uso del espacio público.
Uno de los principales frentes de trabajo se ubica en la avenida Dr. Enrique Ortega Moreira, donde ya culminó la fase de infraestructura. En ese tramo, las cuadrillas ejecutaron corte de pavimento, excavaciones, instalación de ductos y relleno técnico, pasos necesarios para permitir el soterramiento del cableado.
Con estas acciones, las operadoras de telecomunicaciones podrán avanzar en la instalación subterránea de redes, lo que marcará un antes y un después en la estética urbana del sector.
Intervenciones simultáneas y avance técnico del proyecto
De manera paralela, los trabajos continúan en otros puntos estratégicos de Urdesa. En la calle Guillermo Arosemena y la avenida Guayacanes, los equipos ejecutan la colocación de 12 tapas y realizan labores de limpieza de tuberías, actividades clave antes de cerrar la última etapa constructiva.
Asimismo, el proyecto contempla la construcción de aproximadamente 250 nichos de cajas abisagradas, también conocidas como acometidas. Estas estructuras permitirán conectar los servicios de telecomunicaciones directamente a los predios de forma ordenada y segura.
El proceso incluye, además, el hormigonado de losas y la verificación técnica de ductos mediante pruebas de continuidad. Estas evaluaciones garantizan que la infraestructura cumpla con los estándares necesarios para soportar la instalación de servicios como telefonía e internet.
Beneficios urbanos y reducción de contaminación visual
Según el Municipio de Guayaquil el soterramiento de cables representa una solución efectiva frente al desorden del tendido aéreo, una problemática común en varias ciudades de América Latina. En Urdesa, esta intervención permitirá liberar el espacio visual y mejorar significativamente la percepción del entorno.
Además, la eliminación de cables expuestos contribuye a reducir riesgos asociados a fallas eléctricas, caídas de postes o accidentes durante condiciones climáticas adversas.
Otro beneficio importante radica en la valorización del sector. La mejora del paisaje urbano puede incidir directamente en el valor de los inmuebles y en la atracción de nuevas inversiones, especialmente en zonas residenciales consolidadas como Urdesa.
Un modelo de transformación urbana en Guayaquil
El soterramiento de cables en Urdesa forma parte de una política más amplia del Municipio de Guayaquil orientada a la recuperación y mejora de espacios urbanos. Esta estrategia incluye obras que buscan elevar la calidad de vida y modernizar la infraestructura de la ciudad.
A través de estas intervenciones, la administración municipal apuesta por un modelo de desarrollo que combina funcionalidad, estética y sostenibilidad. En ese sentido, el proyecto en Urdesa podría servir como referencia para futuras obras en otros sectores.
Según las autoridades, la articulación con empresas de telecomunicaciones resulta fundamental para garantizar el éxito del soterramiento. La coordinación entre el sector público y privado permite optimizar recursos y acelerar los procesos de implementación.
Antecedentes y contexto urbano
El soterramiento de cables no es una práctica nueva en Guayaquil, pero en los últimos años ha cobrado mayor relevancia debido al crecimiento urbano y a la necesidad de modernizar la infraestructura existente. En sectores como el centro y algunas avenidas principales, ya se han ejecutado proyectos similares.
Sin embargo, Urdesa representa un caso particular por su valor histórico y residencial. Fundada hace más de 70 años, esta ciudadela se ha consolidado como un referente urbano en la ciudad, lo que hace aún más relevante su transformación.
La acumulación de cableado aéreo a lo largo de décadas generó un impacto negativo en la imagen del sector. Por ello, el soterramiento surge como una respuesta directa a una problemática estructural.
En este escenario, la intervención actual no solo responde a una necesidad técnica, sino también a una demanda ciudadana por mejorar el entorno.
Retos y proyecciones del soterramiento
A pesar de los avances, el soterramiento de cables implica desafíos técnicos y logísticos. Las obras requieren intervenciones en la vía pública, lo que puede generar molestias temporales como cierres parciales o reducción de carriles.
No obstante, las autoridades han procurado minimizar el impacto mediante una planificación por fases y la ejecución simultánea de trabajos en distintos puntos. Esta estrategia permite avanzar sin paralizar completamente la dinámica del sector.
Otro reto importante radica en la coordinación con múltiples operadoras de telecomunicaciones. Cada empresa debe adaptar su infraestructura al nuevo sistema subterráneo, lo que demanda tiempo y recursos.