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Con honores reservados para personalidades históricas, familiares y admiradores despidieron este miércoles al reconocido cantante ecuatoriano Gustavo Velásquez en el camposanto Monteolivo, en Quito. El artista falleció el pasado lunes a los 71 años tras una batalla de seis años contra un agresivo cáncer de próstata que lo alejó de los escenarios desde noviembre del año pasado.
La ceremonia estuvo marcada por el reconocimiento de instituciones educativas y gremios artísticos que destacaron su trayectoria como un referente de la música nacional y su versatilidad vocal. La despedida inició con la intervención de la banda de guerra de egresados del Instituto Nacional Mejía, unidad educativa donde Gustavo Velásquez se formó y fue integrante de la sección de tambores.
Gustavo Velásquez batalló seis años contra el cáncer
Los exalumnos, vestidos de luto, interpretaron la denominada «marcha de respeto», una pieza musical destinada exclusivamente a altas autoridades y figuras de relevancia nacional. Nelson Trujillo, representante de la asociación de exintegrantes, señaló que el acto buscó honrar la memoria de quien dejó en alto el nombre de la institución y del Ecuador.
En la sala de velación, el ataúd de color café fue custodiado por más de 20 arreglos de flores blancas y una fotografía del artista. Sobre el féretro se colocó su característica bufanda con adornos de piano, prenda que lo acompañó en múltiples escenarios. Durante la jornada, una pantalla gigante proyectó momentos de sus conciertos, mientras de fondo se escuchaban sus interpretaciones más icónicas.
Rodrigo Velásquez, hermano del cantante, explicó que Gustavo Velásquez superó las expectativas médicas iniciales; tras ser diagnosticado hace seis años con metástasis, los doctores proyectaron un año de vida, periodo que se extendió gracias a su resiliencia. Por su parte, su hijo Ángel Velásquez destacó la humildad y sencillez de su padre a pesar de los numerosos galardones obtenidos.
Impacto de su música en las nuevas generaciones
«En cada ensayo y escenario dejó todo de sí», expresó, resaltando los valores de trabajo honesto y perseverancia que definieron la carrera del intérprete. Pasadas las 15h00, el féretro fue trasladado a la capilla del camposanto. Los asistentes formaron una calle de honor lanzando pétalos blancos mientras se escuchaban vítores que lo calificaban como el «Amo de la Cumbia».
Un libro de firmas recogió las anécdotas de los asistentes, quienes subrayaron el impacto de su música en las nuevas generaciones. Velásquez, nacido en Quito en 1954, es recordado no solo por su talento en los géneros tropicales, sino por una capacidad interpretativa que transitaba con naturalidad entre la alegría y la nostalgia.