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Un mayor gusto por la comida durante la etapa preescolar está relacionado con una alimentación de mejor calidad, según un estudio desarrollado en España con más de 1.400 niños y niñas de entre 3 y 6 años.
La investigación, basada en datos recogidos en siete ciudades del país y publicada en la revista European Journal of Nutrition, analiza cómo ciertos comportamientos alimentarios influyen en el patrón de consumo a edades tempranas y podrían incidir en la salud a largo plazo.
El trabajo fue realizado en el marco del proyecto CORALS por especialistas del grupo GENUD de la Universidad de Zaragoza, el Instituto de Investigación Sanitaria Aragón (IIS Aragón) y el área de Obesidad y Nutrición del CIBER (CIBEROBN).
El objetivo fue identificar la relación entre rasgos como el «disfrute por la comida» y la «selectividad alimentaria» con la calidad de la dieta infantil.
Rasgos que influyen en la calidad de la dieta
De acuerdo con los resultados, los menores que muestran mayor disfrute al comer tienden a consumir con más frecuencia frutas, verduras, legumbres, pescado y cereales integrales. Además, presentan una ingesta menor de productos azucarados.
En cambio, la selectividad alimentaria —caracterizada por el rechazo frecuente de alimentos— se asocia con un menor consumo de productos saludables y una mayor presencia de dulces en la dieta.
«Tras identificar patrones dietéticos diferenciados para niños y niñas, hemos podido confirmar que el disfrute de la comida y la selectividad alimentaria son los factores que más influyen en que un menor siga un patrón alimentario más o menos saludable», explicó el equipo investigador. Asimismo, añadieron que «comprender estos rasgos puede ayudar a interpretar mejor los patrones de consumo que se observan ya desde estas edades».
Participación y metodología del estudio
La muestra estuvo conformada por 1.407 menores residentes en Córdoba, Tarragona, Barcelona, Pamplona, Santiago de Compostela, Valencia y Zaragoza. Para evaluar el comportamiento alimentario, las familias completaron el cuestionario CEBQ (Child Eating Behaviour Questionnaire). Por su parte, el consumo de alimentos y bebidas se midió mediante el cuestionario COME-Kids, herramienta utilizada en estudios de nutrición infantil.
En la investigación participaron equipos de la Universidad Rovira i Virgili y el Instituto de Investigación Pere Virgili, el Instituto Maimónides de Investigaciones Biomédicas de Córdoba, el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago, la Universidad de Valencia, la Universidad de Navarra, el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra y el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas de Barcelona.
Implicaciones para la prevención en salud infantil
Los investigadores señalan que la etapa preescolar es determinante para la formación de preferencias y rutinas alimentarias. En ese contexto, los hallazgos podrían contribuir al diseño de estrategias de educación nutricional dirigidas a familias, centros educativos y profesionales de la salud.
Estudios previos han advertido que los hábitos adquiridos en los primeros años de vida influyen en el riesgo de obesidad y enfermedades crónicas en etapas posteriores. Por ello, comprender los factores que favorecen una alimentación saludable desde la infancia es considerado clave en las políticas de prevención en salud pública.