• 3 minutos de lectura
El opositor Edmundo González, candidato a las elecciones presidenciales celebradas en 2024, aseguró que la «voluntad de cambio sigue viva y organizada» en Venezuela a pesar de las «circunstancias complejas» que atraviesa el país.
Así, explicó que se reunió con representantes del cuerpo diplomático para «intercambiar perspectivas sobre la situación institucional de Venezuela y la necesidad de avanzar hacia una solución real de garantías, respecto al Estado de Derecho y la plena vigencia de los Derechos Humanos».
«Estos espacios, que requieren discreción, son fundamentales para fortalecer el respaldo internacional a una salida pacífica y constitucional», aclaró, según un mensaje difundido a través de redes sociales.
Dialogó con opositores excarcelados de Venezuela
En este sentido, mantuvo conversaciones con opositores excarcelados el pasado 8 de febrero, como Jesús Armas, Perkins Rocha y Juan Pablo Guanipa, entre otros.
Sobre la puesta en libertad de Armas, matizó que «su regreso es una buena noticia para su familia y para todos quienes creen en la justicia y la dignidad humana«.
«También conversamos con Perkins Rocha, en un intercambio necesario sobre el momento que vive el país y la responsabilidad de seguir defendiendo los derechos y las garantías democráticas. Cada excarcelación confirma que la presión cívica y la solidaridad no son estériles», aseveró.
Además, mantuvo una llamada telefónica con Guanipa, que fue liberado, detenido de nuevo y puesto bajo arresto domiciliario. «Su firmeza y serenidad son testimonio del compromiso democrático que muchos venezolanos mantienen aun en condiciones restrictivas. Todos ellos liberados sin aprobación de leyes, seguro que alguien dio una orden», declaró.
«Quiero confesar la satisfacción de haber visto ayer a tantos jóvenes en la calle con la convicción intacta. La reconstrucción democrática exige liderazgo político coherente y conexión permanente con los ciudadanos», recalcó el político.
La situación política del país tras la captura de Nicolás Maduro
La situación política de Venezuela atraviesa un punto de quiebre histórico tras la detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero de 2026. En una operación militar ejecutada por fuerzas especiales de Estados Unidos en Caracas, el exmandatario y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y trasladados a Nueva York, donde actualmente enfrentan cargos federales por narcotráfico y narcoterrorismo.
Desde entonces, el país ha entrado en una fase de profunda incertidumbre y reconfiguración institucional. Delcy Rodríguez asumió la presidencia encargada con el objetivo declarado de estabilizar la nación, aunque bajo una fuerte presión internacional y ciudadana. Mientras el chavismo defiende la «legitimidad» de Maduro desde la distancia, la oposición, liderada por figuras como Edmundo González y María Corina Machado, exige una transición democrática inmediata y la liberación de todos los presos políticos.
Aunque Rodríguez ha mencionado la posibilidad de celebrar «elecciones libres y justas», la ausencia de un cronograma electoral claro mantiene la tensión en niveles críticos, mientras la comunidad internacional vigila de cerca el respeto al Estado de Derecho en este nuevo escenario.