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Un preso de 21 años es investigado por el homicidio de su compañero de celda, de 26 años, ocurrido en el módulo 91 del penal de La Serena, ciudad ubicada a casi 500 kilómetros al norte de Santiago de Chile. El hecho se conoció el pasado domingo durante el procedimiento de desencierro, cuando personal de Gendarmería encontró el cuerpo con una herida cortopunzante en el cuello.
Hallazgo en el módulo 91
De acuerdo con información difundida por medios locales, el cuerpo del preso Felipe Sebastián Sepúlveda Ramos, de 26 años, fue hallado en la celda N.° 20, que compartía con Manuel Ignacio Fuentes Martínez, de 21 años. Según reportes preliminares, la víctima presentaba un corte profundo en el cuello provocado con un arma blanca.
Funcionarios penitenciarios indicaron que, al abrir la celda durante el desencierro matutino, el preso habría manifestado que él era responsable del ataque. El hecho activó los protocolos internos de seguridad y dio aviso inmediato al Ministerio Público.
El acusado fue detenido en el mismo recinto y quedó a disposición de la justicia chilena. La Fiscalía abrió una investigación para determinar la dinámica de lo ocurrido y establecer responsabilidades.
Declaración y traslado
Según trascendió en declaraciones consignadas por la prensa local, el imputado sostuvo que actuó en defensa propia tras una presunta agresión con arma blanca por parte de su compañero. Esa versión forma parte de la investigación en curso y deberá ser contrastada con los antecedentes periciales.
Tras el crimen, Fuentes Martínez fue trasladado a la Cárcel de Alta Seguridad (REPAS) en Santiago, como medida preventiva mientras avanza el proceso judicial.
Las autoridades informaron que se esperan los resultados de la autopsia para confirmar la causa exacta de muerte y precisar las circunstancias del hecho. El informe del Servicio Médico Legal será clave en la investigación.
Antecedentes del imputado
De acuerdo con registros oficiales difundidos por medios chilenos, el imputado había sido detenido en 2023 por delitos de robo con intimidación y robo con violencia. Posteriormente, se fugó del penal de Puente Alto y fue localizado meses después en Argentina, desde donde fue deportado a Chile.
Durante su permanencia en distintos recintos penitenciarios acumuló sanciones disciplinarias por infracciones graves, entre ellas porte de armas blancas y participación en riñas. También se informó que tanto él como la víctima tenían traslados programados a otras cárceles, los cuales no se concretaron.
El caso generó impacto en el sistema penitenciario chileno y abrió cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad al interior de los recintos. No obstante, las autoridades han señalado que la investigación sigue en curso y que se adoptarán las medidas correspondientes conforme avance el proceso judicial.
El Ministerio Público continúa recabando antecedentes, mientras Gendarmería de Chile colabora en la indagatoria administrativa interna. La formalización de cargos se realizará conforme a los plazos establecidos por la legislación chilena.