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A mediados de 1978, cuatro geólogos que viajaban en un helicóptero explorando el territorio en la región de Jakasia, al sur de la Siberia soviética, avistaron primero un jardín cultivado y luego la cabaña donde residía la familia Lykov. Esta familia había vivido en completo aislamiento durante 42 años, ajena a la civilización y a los principales eventos mundiales. La familia Lykov, integrada por Karp, su esposa Akulina y sus hijos Savin, Dmitriy, Natalia y Agafia.
Ellos se habían establecido en las profundidades de la taiga siberiana para evitar ser ejecutados por el régimen comunista. Su huida respondió al deseo urgente de escapar de la muerte en un contexto de represión política en la Unión Soviética. Todo lo que hacían era sobrevivir en el aislamiento, en la nieve. Durante más de cuatro décadas, los Lykov dedicaron su existencia a la supervivencia diaria en condiciones extremas.
Los Lykov soportaron inviernos de hasta -40 grados
Rodeados de nieve y bosques densos, sin radio ni televisión, su rutina giraba en torno al cuidado de un pequeño jardín y la cabaña rudimentaria que construyeron. Aislados por el deseo de huir de la muerte, vivieron alejados de la ciudad y de cualquier forma de contacto con el mundo exterior. Por ese aislamiento voluntario, la familia nunca conoció los horrores de la Segunda Guerra Mundial, el conflicto que devastó el mundo entre 1939 y 1945.
Tampoco tuvieron noticia de avances como la llegada del hombre a la Luna en 1969. Su realidad se limitaba al entorno de Jakasia del sur de la Siberia soviética. El descubrimiento se produjo cuando los geólogos notaron el jardín como una anomalía en el paisaje deshabitado. Este hallazgo los llevó a la localización de la vivienda familiar.
En la actualidad, Agafia es la única sobreviviente
A mediados de 1978 cuatro geólogos que viajaban en un helicóptero explorando el territorio avistaron primero un jardín hecho por los Lykov y después la cabaña donde vivían desde hace 42 años. De los seis integrantes, en la actualidad, Agafia es la única sobreviviente. Karp, Akulina, Savin, Dmitriy y Natalia no superaron las adversidades del aislamiento extremo. Su historia refleja medidas desesperadas para evadir las políticas del régimen soviético.
La región de Jakasia, con su terreno montañoso y clima severo, facilitó el ocultamiento. Los Lykov desarrollaron autosuficiencia cultivando lo necesario y utilizando recursos naturales. El jardín avistado desde el helicóptero fue la evidencia clave de su presencia.Los geólogos quedaron sorprendidos al encontrar a personas desconectadas de la sociedad soviética.
Vivían en completa desinformación externa
Su exploración para identificar recursos resultó en el hallazgo de esta familia invisible durante más de cuatro décadas.El caso de los Lykov ilustra las consecuencias del aislamiento extremo en tiempos de inestabilidad política. En Siberia, áreas como Jakasia permitían desaparecer del control estatal.
La familia mantuvo un estilo de vida basado en la agricultura de subsistencia. A lo largo de los 42 años, eventos globales como la Segunda Guerra Mundial pasaron inadvertidos. La ausencia de información externa dejó fuera de su conocimiento cambios geopolíticos y hitos tecnológicos. El avistamiento en 1978 puso fin a esta etapa. Los geólogos documentaron el encuentro, revelando la vida de la familia Lykov en condiciones adversas de la taiga siberiana.